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jueves, 10 de noviembre de 2011

La empatía: ¿Se aprende?



La empatía es la capacidad de entender los pensamientos y emociones ajenas, de ponerse en el lugar de los demás y compartir sus sentimientos. No es necesario pasar por las mismas vivencias y experiencias para entender mejor a los que nos rodean, sino ser capaces de captar los mensajes verbales y no verbales que la otra persona nos quiere transmitir, y hacer que se sienta comprendida de manera única y especial.

Obstáculos que dificultan la empatía:

Muchas veces hemos podido preguntarnos por qué la gente no busca apoyo en nosotros o se retraen a la hora de hablarnos de sentimientos. Existen una serie de barreras que suelen impedir este acercamiento. Entre los errores que solemos cometer con más frecuencia a la hora de relacionarnos con los demás están esa tendencia a quitarle importancia a lo que le preocupa al otro e intentar ridiculizar sus sentimientos; escuchar con prejuicios y dejar que nuestras ideas y creencias influyan a la hora de interpretar lo que les ocurre; juzgar y acudir a frases del tipo "lo que has hecho está mal", "de esta forma no vas a conseguir nada", "nunca haces algo bien"... ; sentir compasión; ponerse como ejemplo por haber pasado por las mismas experiencias; intentar animar sin más, con frases como "ánimo en esta vida todo se supera"; dar la razón y seguir la corriente....Todo esto, lo único que hace es bloquear la comunicación e impedir que se produzca una buena relación empática.

Por otro lado, Las personas que están excesivamente pendientes de sí mismas tienen más dificultades para pensar en los demás y ponerse en su lugar. Por lo tanto, para el desarrollo de la empatía tendríamos que ser capaces de salir de nosotros mismos e intentar entrar en el mundo del otro

Mahatma Gandhi sostenía lo siguiente “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”; en coherencia con ello, él decidió no proceder con violencia en su propósito por lograr la independencia de su país, y contra todo pronóstico la “resistencia pacífica” que propulsó fue el arma decisiva en la consecución de la ansiada liberación de su patria, la India.

Bibliografía
http://javierabrigo.blogspot.com/2011/08/la-empatia-se-aprende.html

El noviazgo, ¿proyecto de vida?



Hoy en día el noviasgo esta teniendo cambios significativos en su valor y objetivo: Se ha perdido el sentido verdadero de la sexualidad, y el noviazgo como el período para aprender a amar.
Hoy podemos ver que se da un nuevo ritual: “lo primero es ‘enrollarse’; lo segundo es ‘dejarlo’, siendo la ruptura una experiencia de aprendizaje; después se dan ‘comprobaciones regulares’, volver a quedar y tener esporádicamente relaciones sexuales; y el ‘somos amigos’, que se mide por el índice de relaciones con mis ‘ex’, dejando de lado el compromiso, que es muy exigente. Uno usa su sexualidad como le apetece, sin ningún tipo de compromiso”.
Ante esta situación, hay que “educar y cambiar las actitudes. Y esta educación de las actitudes tiene tres componentes: el cognitivo, el afectivo y el de la conducta. Hay que plantear la búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza, y enseñar que “la felicidad es una elección, y no una suerte. Ser feliz se elige, y tiene que aprenderse. Tenemos el deber de ser felices; no podemos plantearnos el noviazgo o la relación interpersonal como mero sacrificio o resignación, sino que debemos aspirar a ser felices, aunque estemos en una situación desgraciada; aceptando activamente y convirtiéndome en agente de cambio, mediante el cambio de actitud, sin quedarme en la resignación”.
Cuando dos personas se gustan, “comienza un ejercicio de conocer al otro y dejarse conocer: saber sus creencias, hablar de los temas fundamentales, conocer el carácter propio y del otro, construir una amistad sólida como base de apoyo, aprender a respetar al otro y a uno mismo, hacer proyectos, conocer bien las circunstancias personales, aprender a expresar la afectividad, a perdonar y perdonarse, a dar, a dejarse amar, a recibir…”.
Hay que tener en cuenta que la sexualidad femenina y masculina es diferente, con reacciones y procesos biológicos y psicológicos distintos. De hecho, “las parejas que han tenido relaciones sexuales sin un compromiso real incondicional de entrega, tienen una mayor probabilidad de fracaso matrimonial, si se llegara a este punto. Algo que dice la ley natural, y que ahora muestran los estudios estadísticos”.
No se puede basar el amor únicamente en el gusto, en lo emocional, en la satisfacción del apetito. La sexualidad no está para eso, porque se quedaría “en una satisfacción del yo”. El amor se vive con pasión, se siente como placer, y esto es automático. De aquí tenemos que dar el salto, en un proceso voluntario, a pasarlo por la inteligencia.Hay que enseñar a la gente a vivir la sexualidad como algo positivo, no como un pecado. Es pecado cuando se utiliza contra la naturaleza del hombre, pero no por cuestión religiosa, sino porque va contra la ley natural.

Bibliografía
http://www.zamoradigital.net/?p=4229

La necesidad de aceptación del niño




El miedo a no ser aceptado es uno de los principales factores que retraen a un niño a la hora de aproximarse a un grupo de compañeros de clase que están enfrascados en un juego. Se trata de una inquietud que produce en él un cierto grado de ansiedad, que habitualmente potencia su falta de habilidades sociales y aumenta el riesgo de que actúe con torpeza cuando se acerque al grupo. Es ése un momento crítico, en el que esa falta de soltura y de habilidad social se hace patente con toda su crudeza.
La ansiedad que siente el niño rechazado, o que teme ser rechazado, no es muy distinta de la que experimenta el adolescente que se encuentra aislado en medio de una conversación de un grupo de amigos, y no sabe bien cómo o cuándo intervenir. O la del que está en una fiesta, o en una discoteca, y quizá sufre una profunda soledad, pese a estar rodeado de quienes parecen ser sus amigos íntimos. O la que siente un adulto en una comida o una reunión en la que no logra situarse y entablar una conversación fluida con nadie.
Si observamos cómo actúa un niño que sabe manejarse bien, veremos que quizá el recién llegado comienza observando durante un tiempo qué es lo que ocurre, antes de poner en marcha una estrategia de aproximación. Su éxito depende de su capacidad para comprender el marco de referencia del grupo y saber qué cosas serán aceptadas y cuáles estarían fuera de lugar.
Un error muy habitual es pretender tomar protagonismo demasiado pronto. Eso es lo que sucede a los niños más torpes, que enseguida dan sus opiniones o muestran su desacuerdo, cuando aún no han sido suficientemente aceptados por el grupo, y entonces son rechazados o ignorados.
Los niños más hábiles observan antes al grupo, para comprender bien lo que está ocurriendo, y luego hacen algo para facilitar su aceptación, esperando a confirmar esa aceptación por el grupo antes de tomar la iniciativa de dar sus opiniones o proponer un plan. Antes de expresar sus ideas o sus preferencias, procura que los demás expresen las suyas: así, al tener en cuenta los deseos de los demás, les resulta más fácil no perder la conexión con ellos.
En cambio, el niño que fracasa en sus relaciones sociales —en el aula o en otros ámbitos— sufre de una manera que a muchos adultos les resulta difícil comprender (o recordar). Pero la cuestión clave no es eso, sino el riesgo de que esa frustración reduzca seriamente sus posibilidades futuras en cuanto a las relaciones humanas y condicione negativamente el desarrollo de su estilo sentimental. Por otra parte, tampoco hay que olvidar que todo esto repercute con facilidad también en su rendimiento académico. Por eso, lo que la familia y la escuela puedan hacer para fomentar el talento social de los niños resultará de indudable trascendencia de cara a su futuro.
Bibliografía

Te has preguntado ¿Cómo ha cambiado tu hijo?



Una característica del adolescente es su cambio en el punto de mira: no quiere depender de nadie y por eso se rebela ante lo que le parece sumisión.
Sensibilidad a flor de piel. Ya no obedece a la primera y con frecuencia protesta al hacerlo. Surge con fuerza el espíritu crítico y todo lo cuestiona, tanto en la forma como en el fondo
Primero los cambios físicos
Comienzan a aparecer algunos rasgos fisiológicos nuevos, que anuncian cambios posteriores: el tono de la voz, aparición de vello, etc. Son los más obvios y fáciles de detectar.
Unos se sienten incómodos porque sus brazos y piernas le parecen excesivamente desarrollados, otros consideran que su estatura es inferior a la correspondiente a su edad, las chicas están pendientes de la evolución de sus pechos o de la esbeltez o gordura de su cuerpo, etc. Unos y otros se miran continuamente en el espejo y en la opinión de los demás. Ayudarles a aceptarse y saber que su evolución se normalizará les resulta especialmente tranquilizador.
El valor de los amigos
El adolescente comienza a desligarse de la familia y gana fuerza la vida en pandilla. En principio, lo que le dicen sus padres le parece mal y sin embargo, puede ser muy gregario con lo que le dicen sus compañeros. Al sentirse inseguro y buscar la independencia de sus padres, necesita sentirse acogido por alguien, que puede ser un profesor o tutor y siempre el grupo de amigos. La pandilla tiene sus propios ritos que acepta el adolescente para sentirse integrado.
Le cuesta concentrarse
Le cuesta concentrarse, justo cuando los estudios requieren mayor intensidad. Una crisis académica grave puede conllevar repetir curso, el abandono de sus estudios, etc. El adolescente no siempre sabe por qué estudia y la frase de sus padres. Vive al día y no siempre se siente capaz de realizar un esfuerzo continuado, ni de imponerse la disciplina interior que requiere estudiar todas las jornadas.
No sé si reír o llorar
Pasan de la risa al llanto fruto de su inestabilidad emocional. El complejo mundo de los sentimientos, ya de por sí cambiantes, se convierte para un adolescente en algo desconcertante. El adolescente no sabe medir bien sus reacciones y puede pasar de la euforia al desaliento, de la alegría a la tristeza, de la simpatía al ensimismamiento. Es importante enseñarle a conocerse, a educar sus sentimientos y a gobernar sus estados de ánimo. Este proceso requiere aprendizaje y tiempo.
Para pensar
* Es muy bueno hablar con hermanos o amigos que tengan hijos mayores y hayan pasado alguna adolescencia., ayudará a desdramatizar ciertas situaciones y podréis apoyaros en su experiencia.
*Ante una mala contestación, es mejor que mantengáis la calma frente al hijo impulsivo. Más tarde, hablad con él o ella en privado, posiblemente entienda mejor las cosas al estar más tranquilo.
* Los adolescentes tienen una capacidad inagotable de insistir para conseguir lo que quieren: sea una moto, salir un fin de semana, horarios, llegar más tarde un viernes, etc. Agotadas las razones, es preciso no ceder por cansancio y aguantar sus insistencias, lloros o amenazas.
* Descubren el mundo de la moda, cuidan su aspecto, al tiempo que pueden abandonar su higiene e incluso del aspecto externo. Debéis poner sentido común y establecer límites como: enseñar el ombligo o la parte alta del trasero, llevar trasparencias, etc. No es cuestión de imponer vuestro gusto, pero tampoco dejar que se deforme el suyo.
* Es importante el control del dinero que manejan. Ni mucho ni poco y saber en qué lo gastan. Podéis hacer un cálculo de lo que cuesta un refresco, el cine o el plan que tengan previsto. Quizá es el momento de que tengan una paga para que aprendan a administrarla.

Bibliografía
Lic. Psicología Educativa

Amigo de tu hijo Vía FACEBOOK



Cada vez son más los padres de familia alarmados por el tiempo que sus hijos dedican a las redes sociales como Facebook. Al temor de que encuentren desconocidos se añade ahora un riesgo no menos nefasto: la pérdida del tiempo.
Una manera concreta de ejercer esa tutela es precisamente convertirse en “amigos” digitales de los hijos en la red social que usan, no sólo Facebook, desde luego.
Y aquí empieza el trabajo cercano y amoroso de un padre de familia. Trabajo que significa hacer comprender al hijo que cuando tengan una duda o problema, también en el “mundo digital”, el padre y la madre estarán también ahí para ayudarlo y no para vigilarlo.
Consejos para padres:
1. Identificar las reglas compartidas de navegación en Internet, de modo que los hijos se sientan partícipes en la elaboración de ellas y, en ese mismo sentido, responsables al cumplir lo que ellos mismos pudieron proponer razonablemente.
2. Colocar la computadora en un lugar visible. De preferencia fuera de la propia habitación.
3. Aprender el uso de Internet.
4. Utilizar sistemas de protección (filtros).
5. Hablar habitualmente con los hijos sobre el uso que hacen de Internet.
6. Recomendarles y recordarles que en la web no es conveniente dar o dejar datos personales como domicilio o teléfono.
7. Recomendar jamás pedir fotos o videos personales de forma online y menos repartirlos a quienes no se conoce personalmente.
8. Ser claros en los riesgos que se derivan del contacto con desconocidos en Internet (pedofilia, secuestros, violencia, etcétera).
9. Evitar el uso de Internet por la noche. Habituarlos siempre a avisar a los papás que se usará Internet y, en el caso de estar en un chat, con quién se estará “chateando”.
10. Navegar y “chatear” juntos, al menos inicialmente, para orientarlos en la práctica sobre qué es la privacidad en Internet y cómo relacionarse ahí.
Aunque redes sociales como Facebook especifican que son para mayores de 13 años, la realidad es que cada vez más niños obtienen perfiles en esa u otras social network. Un padre de familia convertido en “amigo” es un recurso de cercanía y un apoyo moral para todos esos adolescentes que están formando su personalidad.
Bibliografía

La espada pacifista



Había una vez una espada preciosa. Pertenecía a un gran rey, y desde siempre había estado en palacio, participando en sus entrenamientos y exhibiciones, enormemente orgullosa. Hasta que un día, una gran discusión entre su majestad y el rey del país vecino, terminó con ambos reinos declarándose la guerra.
La espada estaba emocionada con su primera participación en una batalla de verdad. Demostraría a todos lo valiente y especial que era, y ganaría una gran fama. Así estuvo imaginándose vencedora de muchos combates mientras iban de camino al frente. Pero cuando llegaron, ya había habido una primera batalla, y la espada pudo ver el resultado de la guerra. Aquello no tenía nada que ver con lo que había imaginado: nada de caballeros limpios, elegantes y triunfadores con sus armas relucientes; allí sólo había armas rotas y melladas, y muchísima gente sufriendo hambre y sed; casi no había comida y todo estaba lleno de suciedad envuelta en el olor más repugnante; muchos estaban medio muertos y tirados por el suelo y todos sangraban por múltiples heridas...
Entonces la espada se dio cuenta de que no le gustaban las guerras ni las batallas. Ella prefería estar en paz y dedicarse a participar en torneos y concursos. Así que durante aquella noche previa a la gran batalla final, la espada buscaba la forma de impedirla. Finalmente, empezó a vibrar. Al principio emitía un pequeño zumbido, pero el sonido fue creciendo, hasta convertirse en un molesto sonido metálico. Las espadas y armaduras del resto de soldados preguntaron a la espada del rey qué estaba haciendo, y ésta les dijo:
- "No quiero que haya batalla mañana, no me gusta la guerra".
- "A ninguno nos gusta, pero ¿qué podemos hacer?".
- "Vibrad como yo lo hago. Si hacemos suficiente ruido nadie podrá dormir".
Entonces las armas empezaron a vibrar, y el ruido fue creciendo hasta hacerse ensordecedor, y se hizo tan grande que llegó hasta el campamento de los enemigos, cuyas armas, hartas también de la guerra, se unieron a la gran protesta.
A la mañana siguiente, cuando debía comenzar la batalla, ningún soldado estaba preparado. Nadie había conseguido dormir ni un poquito, ni siquiera los reyes y los generales, así que todos pasaron el día entero durmiendo. Cuando comenzaron a despertar al atardecer, decidieron dejar la batalla para el día siguiente.
Pero las armas, lideradas por la espada del rey, volvieron a pasar la noche entonando su canto de paz, y nuevamente ningún soldado pudo descansar, teniendo que aplazar de nuevo la batalla, y lo mismo se repitió durante los siguientes siete días. Al atardecer del séptimo día, los reyes de los dos bandos se reunieron para ver qué podían hacer en aquella situación. Ambos estaban muy enfadados por su anterior discusión, pero al poco de estar juntos, comenzaron a comentar las noches sin sueño que habían tenido, la extrañeza de sus soldados, el desconcierto del día y la noche y las divertidas situaciones que había creado, y poco después ambos reían amistosamente con todas aquellas historietas.
Afortunadamente, olvidaron sus antiguas disputas y pusieron fin a la guerra, volviendo cada uno a su país con la alegría de no haber tenido que luchar y de haber recuperado un amigo. Y de cuando en cuando los reyes se reunían para comentar sus aventuras como reyes, comprendiendo que eran muchas más las cosas que los unían que las que los separaban.
Bibliografía
http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/la-espada-pacifista

LEER Y ESCRIBIR, 5 ideas claves



Te proponemos 5 ideas para fomentar la lectura y escritura en tus niños:
Recuerda que aprender a leer y a escribir lleva tiempo y necesita constancia

1. Hazles ver que vivimos en un mundo letrado
Potencia un entorno rico en experiencias de lectura y escritura, para que entren en contacto con una variedad de situaciones cotidianas que se resuelven necesariamente mediante actos de lectura y de escritura. Hazles ver lo importante que es leer y escribir en la vida diaria, por ejemplo, para leer un aviso, poder apuntarse para participar en una actividad, leer lo que va a comer al día siguiente consultando el menú del día del colegio, mirar la fecha de caducidad de un producto, dejar una nota, leer una noticia, buscar una información, interpretar unas instrucciones de un juego o leer un cuento, una adivinanza o una poesía.

2. Léeles en voz alta asiduamente
Si lees cada día a tus hijos, desde muy pequeños, les ayudarás a familiarizarse con la estructura del texto escrito y con su lenguaje. Así contribuirás a enseñarles a comprender antes de saber leer. Cuando lo hagas, no te olvides de animarle a participar, por ejemplo, pidiéndole que relacione lo que oye con los dibujos, haciéndole preguntas, propiciando que te las hagan y comentando juntos lo que les lees.

3. Escribe con tus hijos
Hazles ver lo útil que es saber escribir. Por ejemplo, para hacer la lista de la compra, para escribir un cuento, o si quieres dejar una nota en casa para decir que habéis salido al parque.

4. Ayúdales a relacionar el lenguaje oral y el escrito
Uno de los aspectos que puedes ayudar a entender a tu hijo es que el conjunto de letras que escribimos para representar un objeto no simbolizan los objetos en sí mismos, como si fuesen dibujos, sino que representan los nombres de los objetos.
Los niños pequeños piensan que no se puede escribir lo que no existe, por ejemplo, creen que no se puede escribir “no hay flores” si es que no las hay. No es sencillo para los pequeños entender que al escribir no simbolizamos el objeto en sí sino la cadena de sonidos que pronunciamos para nombrar el objeto
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5. Anima a tus hijos a experimentar leyendo y escribiendo
Estimula a tu hijo a experimentar y a tomar la iniciativa en la escritura y en la lectura, sean cuales sean los conocimientos que en ese momento tengan. Hazlo aprovechando cualquier excusa en situaciones cotidianas y fomentarás la autonomía en su aprendizaje.
Bibliografía
http://familias.leer.es/files/2009/05/familias_leeryescribir_10ideas_montsefons_1671.pdf