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jueves, 19 de enero de 2012

TRES INCONVENIENTES AL PREMIAR A LOS NIÑOS...


I. Los premios no tocan a quienes en justicia corresponde.-
Los maestros son hombres animados de pasiones y no pueden desprenderse de ellas para formar un juicio exacto e imparcial. Por otra parte, es muy difícil o mejor dicho, imposible, apreciar con exactitud los progresos de la inteligencia.

II. Los premios tuercen la conciencia moral del alumno, incitándole a obrar por móviles interesados.-
El educador debe tratar de formar hombres que cumplan con sus obligaciones, porque éste es su deber, no porque de hacerlo les resulten ventajas.

III. Los premios son ocasión de disgusto para las familias de los alumnos y para los maestros.-
Todos los padres desearían que sus hijos resultaran premiados en los exámenes; y cuando no lo son, se enfadan con el maestro. Éstos (los maestros), para evitarse disgustos, y aun prejuicios que se les ocasionan muchas veces porque los padres separan a sus hijos del establecimiento cuando no han sido agraciados con un premio, lo adjudican con frecuencia y notoria injusticia a quien no lo merece.

Artículo tomado de:
Carrillo, Carlos A. (1887), La formación ética y cívica en la escuela primaria. México, pp. 62-63.
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA

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